MI AZUL DE MAR simboliza mi interior. El mar es algo que me satisface observar, que me libera la mente. Quizá este blog tenga el mismo fin. Es éste un blog que protesta y que piensa. Bienvenidos a Mi azul de mar...



viernes 13 de noviembre de 2009

No hay abejas

Sólo quedaba el cartel, sin rastro de abejas.

Ya había oído en la televisión la alarmante noticia de que las abejas estaban muriendo por causas desconocidas pero este fin de semana me dí de bruces con la realidad.

Suelo comprar miel casera en un pueblo cuando tengo oportunidad. Este año no había ido aún pero el sábado aprovechando que paramos allí me acerqué a casa de una mujer que se dedica a elaborar de forma artesanal totalmente manual la miel que producen sus abejas. No tengo ni que decir que es una miel que no tiene comparación con las que venden en las tiendas o centros comerciales. Es casi sólida, muy dulce, un caramelo, una delicia. Yo la consevo como oro en paño. Ya de por sí tiene un color dorado casi blanquecino que da gusto verla, otra vez nada que ver con el color oxidado y herrumbroso de las marcas tradicionales que se ven en los estantes de los supermercados.


Miel comprada el invierno pasado
de la que sólo me queda esta pésima fotografía que he rescatado de una entrada anterior.


Cual fue mi sorpresa cuando llego con mi billete en la mano, pues pensaba comprar bastante, ya que hay gente que me encarga, y me encuentro con esta frase que me cayó como un jarro de agua helada:

-No hay miel.
-¿Cómo?
-Este año apenas ha habido miel, no hay abejas. Están muriendo todas.

No exagero si digo que me quedé triste pensando que este invierno mi apreciada miel no iba a acompañarme en mis Cola Caos mañaneros ni en mis noches de resfriado, como niña a la que le acaban de quitar la piruleta que está chupando con ansia.

-De cien panales que tengo sólo están funcionando cuatro.
-¡No me diga! Qué pena- dije compungida.
-Sí, son muy trabajadoras estas bichitas- dijo señalando a dos abejas que pululaban por ahí- pero este año han muerto casi todas y no sabemos por qué. Creemos que es por los pesticidas, si lo supiéramos podríamos hacer algo, darles alguna medicina o algo así, pero nada. No sabemos qué hacer.


Colmenas vacías

Me sorprendió el que hablase de sus "bichitas" con ese respeto, casi como el que habla de un hijo. Cruzamos un par de frases más y me despedí de ella recordando aquella sentencia que dictó Einstein: "Si las abejas comenzaran a desaparecer, a la humanidad le quedarían pocos años de vida".


Ajena a este problema la central nuclear de Trillo que comparte espacio vital con las abejas sigue vertiendo sus vapores al cielo. Justo a la izquierda las llamadas "Tetas de Viana" compiten con sus dos chimeneas imponiendo su verticalidad natural, que a mí me agrada mucho más.

Me gustaría añadir que estaría bien que lo pensásemos un poco antes de dar un papirotazo para matar a una "bichita" cuando la vemos revoloteando a nuestro alrededor.

Yo de momento este año, muy tristemente, me he quedado sin miel.
Da qué pensar y mucho.


Foto tomada de Wikipedia


¿Qué vamos a hacer sin las "bichitas"?
¡Las abejas son nuestras polinizadoras más importantes!
No nos podemos permitir su desaparición.


Me permito añadir aquí un enlace muy interesante que nos ha dejado Le Mosquito sobre la adulteración de la miel, para quien le apetezca informarse. ¡Gracias Le!


martes 10 de noviembre de 2009

Pintadas callejeras

Hace tiempo comencé una sección que se llamaba Pintadas Callejeras -quien esté interesado en la recopilación que pinche aquí.- Está compuesta por pintadas que me he ido encontrando y que me resultaban curiosas o por aquellas que llamaban la atención de los lectores, los cuales me las enviaban. Sé que tengo la sección un poco abandonada porque el blog ha ido evolucionando hacia temas relacionados con la naturaleza, pero aprovechando la conmemoración de la caída del muro de Berlín cuelgo estas fotografías que me envió una amiga y autora del blog Soy parada. Fotografías que tomó durante su estancia en la ciudad alemana.

Ya publiqué pintadas del muro comentando lo que esta barrera física/psicológica supuso para los alemanes. No voy a repetirme esta vez, sólamente voy a dejar constancia de las imágenes que Laura me ha hecho llegar para saldar así la deuda que tenía pendiente con ella, aparte de sumarme discretamente a las celebraciones que están teniendo lugar en Alemania por la destrucción, por fin, de aquello que sesgó en dos una ciudad separando durante veintiocho años a familia y amigos. Glückwünsche-Einwohner Berlins (Enhorabuena habitantes de Berlín.)


BERLIN. ALEMANIA.












Representación del famoso beso entre el presidente soviético, Breznev,
y el líder de la República Democrática Alemana, Erich Honecker.






ESTAMBUL. TURQUIA.



Aporto mi propio granito de arena con esta otra pintada que encontré en una puerta callejeando por Estambul. El rincón era cochambroso pero allí estaba ella emergiendo glamourosa con una sufrida mirada entre maligna y seductora, aportando el único ápice de belleza que se podía encontrar alrededor.

viernes 6 de noviembre de 2009

Mares: Desde Punta Cana. República Dominicana.

Basura expulsada por el mar.

Volviendo a la seccion "Mares" del blog, he decidido poner esta foto que fue tomada en unas vacaciones en el famoso destino turístico de Punta Cana. Qué diferente a las fotos de los folletos de las agencias de viajes ¿verdad?

En realidad no sé qué mar baña Punta Cana, de ahí que no lo haya puesto en la cabecera, unos dicen que es el Océano Atlántico, otros que es el Mar Caribe, y otros que ambos, ya que se encuentra en la confluencia de los dos mares. Más bien creo que es ésto último según el mapa de Wikipedia.

El caso es que viendo la fotografía da lo mismo. El daño está hecho. Esta foto fue tomada en un paseo que realicé fuera de las zonas hoteleras, dejando a un lado lo que está "cuidado" para los ojos del turista. A la gente de los hoteles no les gusta que te salgas de los límites establecidos. Una vez más te vuelven a tratar como a una cosa poco inteligente. Te intentan convencer de los mil peligros que corres si traspasas la puerta del hotel y de marchas a la aventura por tu cuenta. Pues bien, me pregunto yo si no es para que no descubras la realidad que tienes al otro lado de la piscina o playa limpita y azul que tienen en su "redil", o para que tampoco puedas ver demasiado la situación real del país.

Como ya hablé de ésto en una entrada que hice hace tiempo sobre este viaje no me voy a repetir. He vuelto a esta fotografía porque viene a colación de algo que leí esta semana en el blog "Naturaleza cantábrica" de David Álvarez y que me dejó tan impresionada que no se me quitaba de la cabeza denunciarlo en mi blog también aparte de haberlo dado a conocer ya por mail o Facebook.

Ahora pido vean estas fotografías:


Estas imágenes junto con otras muchas fueron tomadas por el fotógrafo Chris Jordan en un atolón al norte del Pacífico. Son pequeños albatros literalmente reventados de comer basura que sus padres les traen creyendo que es alimento. Esto está ocurriendo en uno de los mayores santuarios de aves. Miles de muertes por afixia, toxicidad o hambre.

Lejos de saber el daño que se hace cuando se tira un desperdicio al mar no estaría mal que estas imágenes se nos viniesen a la cabeza. Yo me he quedado realmente "tocada" y no es para menos. Me parece dramático.

lunes 2 de noviembre de 2009

Especial Danza Derviche

Entradas relacionadas:
Estambul
Turquía: Final de viaje.



Desisto. LLevo horas intentando subir mis propios vídeos al blog, pero desisto. También desisto de subirlos a Youtube. No sé qué pasa con este vídeo pero tres horas de reloj me parece demasiado tiempo de espera. Lo siento queridos lectores, se van a quedar sin ver a una maravillosa bailarina de danza del vientre. No, no intenten sobornarme poniéndome ojitos de desamparo...

¿Había dicho que mis entradas sobre Turquía habían acabado? ¡Pues no! Atendiendo la petición de un apreciado lector he continuado la saga con esta entrada, la cual prometo que será la última si no hay más peticiones.

Es verdad que no había comentado nada de los famosos Derviches giróvagos de Turquía tal como me recuerdan, quizá lo he obviado un poco porque fue una experiencia agridulce.

Los Derviches son miembros de un grupo religioso musulmán que sigue una doctrina espiritual relacionada con el ascetismo y que tienen una danza muy particular que todos conoceréis mediante la cual se acercan a esa espiritualidad. Los danzantes giran sobre sí mismos, en algunos casos se deshacen de su chaleco y su gorro mientras bailan simbolizando así su despojo de los bienes terrenales. Alzan sus brazos cuando comienzan a entrar en esa especie de éxtasis que les libera de este mundo y les transporta hacia la verdad.

Ésta es la explicación mágica, pero para mí lo que les pasa es que cogen un colocón de mucho cuidado de tanta vuelta y no saben ni dónde están. Sé que este comentario sobraba, pero no pude evitarlo.

Aún así es muy recomendable verlos, y eso que lo que yo vi era un simple espectáculo turístico. No eran los Derviches reales pero lo hacían infinitamente bien. Te advierten de que al ser algo que ellos viven de una forma muy espiritual no está bien usar flash, ni siquiera hacer fotos ni molestarlos lo más mínimo mientras están girando. A los sectores más conservadores en Turquía no les gusta que esta danza se esté convirtiendo en un reclamo turístico, se haga de cualquier forma en cualquier lugar perdiendo así su verdadero significado y religiosidad.




Por lo que cuento anteriormente no tengo ni una fotografía, pero he adjuntado este vídeo filmado en Estambul donde se puede apreciar lo que es la danza en sí.

También las mujeres realizan danza Derviche. Ésta que podéis apreciar en el vídeo de abajo fue la misma bailarina que yo vi en una cueva de la Capadocia. Impresionante el énfasis con que baila, las ganas y la pasión que le pone. El mirarla te transmite algo, te eleva, te evade, te llena y al mismo tiempo te angustia porque parece que está sufriendo. Es una sensación extraña, pero no puedes dejar de mirar, es algo hipnótico.




Siguiendo el repaso del folclore turco y cambiando de baile, os diré que se cree que el origen de la danza del vientre es griego, pero como mientras escribía he recibido mil o dos mil peticiones vuestras (bueno, sólo trescientas) para que pusiera un vídeo, ahí va. La bailarina es la misma, a mí me parece buenísima y no soy la única contando los comentarios que hay en internet sobre ella. Debe de ser que todos los turistas acabamos en el mismo sitio.

Tengo que hacer una aclaración: el espectáculo estuvo genial, derviches, danzas folclóricas y danza del vientre, con muy buenos bailarines, pero el sacar a los turistas a la pista a bailotear para que no se aburran entre actuación y actuación sobra y sobra aún más que pongan Paquito el Chocolatero hasta las tres de la madrugada y una tenga que aguantar tres horas de pachanga española cuando no lo aguanto ni en España. Menos aún cuando tengo que coger el avión tres horas más tarde contando que dos horas antes tengo que estar en el aeropuerto. No va una a Turquía a ver a la gente haciendo el ganso ni a bailar a Bisbal. Es decir, una iba a ver una cosa seria, todo el tema borreguil sobró. Al final me veo dando la razón a los sectores más conservadores de Turquía.


En fin, dejando aparte este lapsus que critica que traten al turista como una cosa con poca inteligencia, os dejo con esta maravilla de bailarina, que es lo mejorcito que tenían allí. Siento no haber podido subir mi vídeo pero en éste se ve también pefectamente cada movimiento de abdomen que tiene esta mujer aunque ni qué decir tiene que no se aprecia como en directo.




Ahí la tenéis, y sin lumbago ni nada.

jueves 29 de octubre de 2009

Gusano nicaragüense

El otro día recibí la llamada de una amiga que me invitaba a cenar para enseñarme fotos de su viaje a Nicaragua. Como a mí lo de que me cuenten historias de sitios lejanos no me gusta nada -nótese la ironía- y soy de esos raros especímenes a los que les gustan las veladas fotográficas, me presenté allí para que me comentase sus anécdotas, me ilustrase y me colmase de nuevos conocimientos. Bien, aparte sumó puntos el hecho de que es buena cocinera, lo reconozco.

No ha sido el suyo un viaje vacacional, se fue allí un mes entero como enfermera voluntaria de una Fundación, con lo cual las anécdotas que me podía contar distaban mucho de las de una persona que va meramente a hacer turismo.

En sus fotos vi clínicas y aparejos de medicina poco higiénicos, vi pobreza, vi caras de niños y hombres asustados ante un pinchazo, vi pueblos embarrados dejados de la mano de Dios, si es que el tal Dios existe. Vi también a mi amiga sonreir, bañarse bajo una cascada de altura inmensa, la vi en la cima de un volcán aún activo en la oscuridad de la noche observando un pozo anaranjado sin fondo -qué privilegio-. Y también la ví ya en su casa de Madrid algo nostálgica, desconcertada por la vuelta a su rutina diaria hace pocos días. Supongo que después de un mes fuera viviendo una experiencia totalmente distinta e innovadora la incorporación a la vida normal es dura.

De todo lo que me mostró me llamó la atención esta fotografía entre otras muchas que ahora me arrepiento de no haberle pedido.


Ruego pinchen para ampliar

No es ella muy dada a fotografiar la naturaleza, pero creo que es imposible viajar a un país tropical sin toparte con una fauna interesante. La vistosidad de este gusano le impulsó a retratarlo. A mí me parece precioso, tan bonito que he querido colocarlo en el blog. No he encontrado información sobre él, quizá sea una oruga de la que salga una bella mariposa. Quizá sea un gusano navideño, que nos indica la proximidad de las Fiestas acarreando "abetos". ¿Quién sabe?

Si alguien puede aportar datos sobre nuestro misterioso amigo que lo haga. Estaría muy agradecida.

domingo 25 de octubre de 2009

El otoño ha llegado a la ribera del Tajo

En el día de ayer estuve andando por los arribes del Tajo. El otoño ya empieza a engalanar sus riberas haciéndole tomar esos colores tan característicos.



No pensé en lo fria que estaría el agua cuando me descalcé y me metí en el líquido elemento a hacer la foto siguiente (sí, lo mio es caminar sobre o entre las aguas). Cogí el termómetro y lo sumergí en el agua, marcaba doce grados de temperatura. No está mal para reactivar la circulación de unos pies cansados como los mios así que estuve un buen rato caminando por el rio, todo lo que las piedras puntiagudas de su fondo me permitían.



Más que disfrutar del momento parecía una penitente así que me senté en una piedra que sobresalía del agua, alcé mi rostro para saludar al rey sol y darle las gracias por sus cálidos rayos.


Los buitres hacían lo mismo en las paredes rocosas cercanas

A la vez que me refrescaba las pantorrillas de vez en cuando con golpes de agua me comí un trozo de queso (qué queso Dios mio, debería de ser pecado) que habíamos comprado en un mercadillo medieval del pueblo donde paramos a desayunar antes de iniciar la ruta.

Una libélula se afanaba en cazar mosquitos compitiendo con los mitos, lindos pajarillos de cola larga que no dejaron de curiosear por encima de mi cabeza emitiendo su característico pitido. He de decir que en el rato que estuve observándolos ni insecto ni aves tuvieron éxito alguno en su caza pero para mí fue un momento de relajación muy placentero y dejando de lado las idas y venidas de mis amigos volví a dirigir mi cara hacia el sol...pensando: "Esto es vida". Tanto me relajé que me olvidé de sacar mis pies del agua a tiempo de que casi se me congelasen los dedos y cuando lo hice apenas los podía mover.

No todas las sensaciones que me embargaron fueron tan placenteras. Hace al menos diez años que no había vuelto a esta ruta ni a ver el Tajo -querido compañero de tantas expediciones- desde este punto. En todo ese tiempo me dió por recapitular qué había pasado en mi vida, repuntes de tristeza y alegría se me mezclaron. Felicidad porque sigo por allí y hay cosas que han cambiado para bien, tristeza porque otras han cambiado para mal y hay gente querida que ya desapareció de mi lado. Supongo que como le sucede a todo el mundo, pero no sé por qué me parece que mi vida ha llegado a un punto de estancamiento, casi igual al que estaban las aguas en ese momento, aunque el tiempo pase de forma vertiginosa y comience a pesarme, tanto como cada vez que veo que una nueva arruga surca mi piel.


¿Qué tal amiga salamanquesa? ¿El tiempo pasa también tan rápido para tí?

Siempre he visto el Otoño con un punto de melancolía y ¿cómo no? ayer no iba a ser menos. Sin embargo me estoy mentalizando de que no tiene por qué. Amigos bloggers como Javier Barbadillo de El Último rincón (gracias Javier) me ha enseñado que es un proceso necesario que la naturaleza necesita para regenerarse, un estallido de color, una estación bonita. En verdad lo es, pero ¿ por qué ha tenido que llegar tan pronto? ¡Si hace nada que se fue el otoño anterior!

Lo siento, hoy me he levantado filosófica y con dolor de cabeza, qué le voy a hacer.

miércoles 21 de octubre de 2009

Turquía: Final del viaje

Entradas relacionadas:
Estambul.

Especial Danza Derviche.


Dejando Estambul, recorrimos más de setecientos kilómetros ya por el continente asiático para desplazarnos a Ankara, capital de Turquía y adentrarnos después algo más en la Península de Anatolia, donde se cree que estaba la ciudad de
Troya. De Ankara apenas vi nada, así que no tengo mucho que contar. Sólo vi una enormidad de mausoleo que han dedicado a Ataturk, fundador de la república turca, pero que no merece mucha mención.


CAMINANDO SOBRE LAS AGUAS

De camino hacia allá, paramos a observar un fenómeno extraño que se produce en verano en lo que se conoce como "el gran lago salado" o Tüz Gölü. Durante la temporada de calor, el agua del lago se evapora dejando paso sólo a la sal, que hace una capa de unos cincuenta centímetros por encima del agua y sobre la cual se puede caminar, al menos eso es lo que entendimos. De hecho caminábamos sobre sal, y si escarbabas el suelo la humedad cada vez era mayor hasta que el agua comenzaba a mojarte los dedos. Me lo imaginé algo así como una placa de hielo pero en vez de por agua estaba compuesta por sal.


Caminando sobre Tüz Gölü

Alguna mujer sentada sobre ella recogía la sal en bolsas no sé muy bien para qué, si para darle un uso culinario o terapéutico. El caso es que el espectáculo es precioso, de repente parece que te adentras en un desierto blanco y por más que camines no ves el fin. Deslumbra y refleja los rayos del sol igual que la nieve. El aire trae las partículas de sal a tus labios y siempre tienes un sabor salado en la boca. Aquel día me quemé como un mejillón pero me gustó la idea de sentirme un poco Moisés. Hasta llevaba unas sandalias como las suyas que me iban que ni pintadas para el acto de cruzar las aguas.


LA CAPADOCIA



El final de mi viaje concluyó en la región conocida como Capadocia, que tiene una especie de paisaje lunar alucinante. Es una zona donde la erosión ha trabajado dejando unas características formas en la roca calcárea, que por otra parte es muy blanda y daba para que los antiguos pobladores de la zona antes viviesen excavando sus casas en ellas.



Incluso existen ciudades subterráneas donde los habitantes podían sobrevivir sin aparecer en la superficie durante meses para protegerse de las invasiones. Pinchen aquí para ver vídeo informativo.

Visitamos unas cuantas galerías subterráneas y me llamó la atención el entramado de entradas, salidas y piedras redondas, parecidas a las de moler grano en nuestros molinos, que en cualquier momento de ataque procedían a cerrar los pasadizos y bloquear las entradas. Un poco claustrofóbico.

Como consecuencia también excavaron sus templos en la roca y se refugiaron en ellos, como se puede apreciar en el Valle de Göreme, que hoy es museo, colmado de frescos de la época bizantina que representan escenas cristianas.


Göreme

Tampoco hay que dejar de visitar el Valle de las Chimeneas de hada. Ruego pinchen aquí los interesados y nuestros amigos geólogos para completar la información sobre el por qué de estas formaciones de la Capadocia.


Valle de Chimeneas de hadas.
Observen en esquina inferior izquierda a la chica que se va a sentar sobre el montículo
para hacerse una foto y así podrán comprobar el tamaño de las formaciones.



El volcán Erciyes y otros volcanes, tuvieron mucho que ver en la formación de este paisaje al rellenar las depresiones de magma y otros materiales de fácil erosión.


Volcán Erciyes al fondo.

Es curioso observar cómo cuanto más te vas adentrando en la Península de Anatolia en dirección hacia el Kurdistán las tradiciones culturales están mucho más arraigadas. Por ejemplo existe la obligación de que las hijas de una familia se casen con los hombres de la familia del padre para así que todas las propiedades vayan quedando en el mismo clan. Si se niegan pueden llegar hasta a ser asesinadas. Estas costumbres en Estambul, más cosmopolita y moderna, les horrorizan. Existe una gran diferencia entre la Turquía que quiere ser europea, que quizá reuna o se acerque a las condiciones para serlo, y la que no, lo cual es una pesada carga de la que de momento no se pueden librar y que corrobora el país de contrastes que es Turquía.